“Eso de la formación gratis para empresas seguro que tiene truco” es una de las frases que más escuchamos en Estudios Anamar cuando hablamos por primera vez con un gerente que nunca ha bonificado formación. Vamos a repasar los mitos más habituales y qué hay de cierto en cada uno, con datos reales de nuestra experiencia gestionando este sistema desde hace más de 10 años.
Mito 1: “La formación bonificada no es realmente gratis”
Es parcialmente cierto y parcialmente falso, y ahí está la confusión. El crédito de formación bonificada no es un regalo del Estado: sale de las cotizaciones sociales que tu empresa ya paga cada mes por formación profesional. Lo que sí es cierto es que, si no lo usas, ese dinero no vuelve a tu empresa de ninguna otra forma: simplemente se pierde. En ese sentido, sí es “gratis” en el sentido de que no supone un coste adicional al que ya estás asumiendo en tus cotizaciones.
Mito 2: “Es muy burocrático y no vale la pena el esfuerzo”
El trámite tiene, efectivamente, una serie de pasos que hay que seguir correctamente: comunicar la acción antes de empezar, documentar el seguimiento, respetar los plazos. Pero “burocrático” no significa “imposible de gestionar en poco tiempo”: una empresa que sigue un proceso ordenado, o que externaliza esta gestión, dedica en la práctica muy poco tiempo real a este trámite. La percepción de complejidad suele ser mayor que la complejidad real una vez que se conoce el proceso.
Mito 3: “Solo compensa para empresas grandes”
Incluso una empresa de un solo trabajador genera crédito de formación, aunque sea reducido, y puede bonificar formación vinculada a su puesto. El crédito es proporcional a la plantilla y a la cotización, no un privilegio reservado a grandes empresas.
Mito 4: “Si algo sale mal, tengo que devolver todo el dinero de golpe”
No es así en la mayoría de los casos: normalmente lo que se reclama es el importe correspondiente a la acción formativa concreta que presenta la incidencia, no la totalidad del crédito utilizado por la empresa durante el año, salvo casos de incidencias sistemáticas o graves.
Casos reales: empresas que pensaban que “era un lío” y ahora lo hacen cada año
En nuestra experiencia, la mayoría de empresas que dudan al principio por miedo a la burocracia acaban convirtiendo la formación bonificada en parte de su planificación anual habitual una vez que descubren, en la práctica, cuánto tiempo real les lleva (mucho menos de lo que esperaban) y cuánto crédito real aprovechan cada año gracias a un proceso bien organizado.
Resuelve tus propias dudas con datos reales
Repasa también nuestras preguntas frecuentes sobre formación bonificada y nuestra página sobre qué costes puedes bonificar para resolver dudas más específicas. Si prefieres empezar directamente, revisa nuestra landing general de formación bonificada para ver todo el catálogo disponible.
Empieza a aprovechar tu crédito sin miedo a la burocracia
Si alguno de estos mitos te ha frenado hasta ahora, puedes consultarnos tu crédito FUNDAE disponible sin compromiso y te explicamos con datos reales cómo funcionaría en tu caso concreto.
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FAQ
¿La formación bonificada es realmente gratis para la empresa? No es un regalo adicional, sino crédito que sale de tus propias cotizaciones sociales por formación profesional; si no lo usas, simplemente se pierde, por lo que en la práctica no representa un coste extra.
¿Es tan burocrático como dicen? Tiene una serie de pasos que hay que seguir correctamente, pero con un proceso ordenado o externalizando la gestión, el tiempo real dedicado suele ser mucho menor de lo que la mayoría espera.
¿Solo compensa bonificar formación en empresas grandes? No, cualquier empresa genera crédito de formación proporcional a su plantilla y cotización, incluidas empresas muy pequeñas o de un solo trabajador.
¿Si hay un error tengo que devolver todo el crédito del año? Normalmente no; lo habitual es que se reclame el importe correspondiente a la acción formativa concreta con incidencia, no la totalidad del crédito utilizado, salvo casos graves o sistemáticos.
¿Cómo puedo perder el miedo a la burocracia de FUNDAE? Empezando con una consulta de tu crédito disponible y, si lo prefieres, externalizando la gestión para comprobar en la práctica cuánto tiempo real requiere el proceso.